Las posturas son fundamentales en todos los ámbitos de nuestra vida. Una “mala” postura oprime órganos, genera bloqueos y tensión y puede llevarnos a un determinado “estado mental”. Todo está relacionado: cuerpo y mente.
Uno de los beneficios más importantes que produce el Tai Chi es el mejoramiento de la postura. Las deficiencias en ésta son resultado de una combinación de estados emocionales negativos y de falta de autoconsciencia.
La imagen de una persona deprimida crónicamente es encorvada y con los hombros caídos, como si llevara el mundo entero “a cuestas”. Esta postura refleja estados emocionales negativos como tristeza, depresión, indiferencia, abandono, arrogancia, soberbia, miedo, estar a la defensiva, etc. Cuando las emociones negativas se vuelven crónicas dejan su huella en la estructura física. Estas malformaciones disfuncionales impiden que el estado emocional de la persona sea armonioso y equilibrado.
Por el contrario, una persona con los hombros relajados, espalda recta y pecho expandido, con una postura totalmente energetizada, hace que evoque sentimientos de valor, arraigo, fuerza y bienestar emocional.
Los hombros siempre tienen que tener una caída natural, ya estemos trabajando o descansando. Si tendemos a elevarlos, aparte de dolencias en el cuello, codo y muñecas, nos proporcionará tirantez en la zona lumbar.
Tenemos que escuchar siempre a nuestro cuerpo. Las posturas erróneas van a tener efectos negativos en cuerpo y mente. Se hace necesario, pues, una toma de conciencia de nuestra postura, tanto en nuestras actividades cotidianas como en la práctica del Tai Chi o del Chi kung y para ello deberemos de tener en cuenta tres principios básicos:
- detectar el problema, la causa del mal
- corregir la postura
- desarrollar la habilidad y la técnica para que desaparezca el problema de raíz.
La alineación estructural es una función natural del cuerpo humano, pero tendemos a perderla después de la infancia. La práctica del Tai Chi nos permite ajustar nuevamente nuestra postura de manera consciente y constante hasta que la alineación estructural adecuada vuelve a formar parte de nuestro conocimiento corporal natural. Este mejoramiento de la postura física se refleja de inmediato en una mejor estructura mental y emocional.
La buena postura es muy importante para la circulación saludable de la energía, y se ha demostrado durante cientos de años que una circulación deficiente de la energía provoca el surgimiento de las enfermedades.
El gran maestro Wong Kie Kit practicando Chi Kung

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