Para una correcta práctica del Tai Chi Chuan hay que tener en cuenta una serie de consideraciones o principios fundamentales sin los cuales nos perderíamos gran parte de la esencia de este arte milenario. Es absurdo pretender realizar las formas del Tai Chi sin comprender la filosofía que la sustenta. Si no se comprende la importancia del movimiento interior, todo lo más que podrá hacerse es una forma externa y hueca que no resultará más beneficiosa que cualquier otro tipo de ejercicio o posición antinatural.
No hay que olvidar que el Tai Chi no es una mera gimnasia; es un trabajo de cuerpo, mente y espíritu que permite la evolución en esos tres niveles.
Uno de los maestros que más ha hecho por la difusión del Tai Chi ha sido Yang Chen-Fu. Puso su énfasis en el enraizamiento, en el flujo durante el movimiento y en la relajación, que son los que permiten posteriores avances. Para él, el Tai Chi era un método de lucha y, a la vez, de conservación de la salud.
Los diez puntos importantes del Maestro Yang Chen-Fu para la práctica del Tai Chi son los siguientes:
- La energía de la parte superior de la cabeza debe ser ligera y sensible. La cabeza debe llevarse derecha, como si pendiera de un hilo desde la coronilla. No se debe usar ninguna fuerza; si se usa, la parte posterior del cuello quedará rígida y la sangre y el chi no podrán circular.
- Relajar el pecho y elevar la espalda. Hay que evitar sacar pecho para que el chi no se mantenga en él y el peso pueda desplazarse hacia abajo, donde reside nuestro equilibrio y gravidez. Si uno es capaz de hundir el pecho, la espalda puede elevarse de forma natural, la fuerza puede salir desde ella y se puede superar a cualquier oponente.
- Relajar la cintura. La cintura gobierna el cuerpo. Cuando la cintura está relajada, los pies tienen potencia y nuestra base es estable. Todos los cambios de “lleno” y “vacío” se producen desde la rotación de la cintura.
- Distinguir entre “lleno”y “vacío”. Esta distinción es el primer principio del Tai Chi. Sólo cuando lo comprendamos, nuestros movimientos de giro serán ligeros, ágiles y sin ningún esfuerzo. De lo contrario, nuestros pasos serán pesados y rígidos, y nuestra postura será inestable, por lo que perderemos el equilibrio fácilmente. Cuando hacemos descansar todo el peso sobre la pierna derecha, decimos que esta pierna está “llena”, por lo que la izquierda estará “vacía”, y viceversa; si vamos desplazando nuestro peso hacia la pierna izquierda ésta se irá llenando y la derecha vaciando.
- Hundir los hombros y dejar caer los codos. Hundir los hombros consiste en relajarlos y dejarlos caer. Si los elevamos el chi sube con ellos y todo el cuerpo se quedará sin fuerzas. Dejar caer los codos a lo largo del cuerpo consiste en relajarlos. Si los codos se elevan los hombros no pueden bajar, y estaremos bloqueando la energía necesaria para empujar lejos a nuestro oponente.
- Usar la mente y no la fuerza. Cuando se practica Tai Chi el cuerpo debe estar relajado. Se debe eliminar todo tipo de tensión que pueda crear bloqueos en los tendones, los huesos y los vasos sanguíneos para que nuestros movimientos sean ligeros, ágiles, circulares y espontáneos. Así, el chi podrá circular libremente por todo el cuerpo hasta alcanzar la verdadera “energía interna”. Hay que tener presente que “Sólo de la máxima suavidad viene la máxima dureza”.
- Unidad de lo superior y lo inferior. Esta unidad es a lo que se refiere el tratado de Taiji quan cuando enuncia: “La energía toma su raíz en los pies, se desarrolla en las piernas, es dirigida por la cintura y se manifiesta en los dedos”. Desde los pies a las piernas y hasta la cintura, debe haber un continuo circuito de chi. Todo movimiento de las manos va acompañado de un movimiento de la cintura. Si una sola parte del cuerpo no se mueve con el resto, hay desorden y dislocación.
- Unidad de lo interno y lo externo. El ejercicio del Tai Chi es un trabajo de la energía espiritual. Por esto se dice: “la energía espiritual es el amo, el cuerpo es el lacayo”. Si puede ponerse en movimiento la fuerza vital los movimientos son espontáneos, livianos y ágiles. El encadenamiento de los movimientos sigue el principio del “lleno” y “vacío”, de apertura y de cierre, tanto física como mentalmente.
- Continuidad sin interrupción. La práctica del Tai Chi al usar la mente y no la fuerza se hace de manera continua, circular e interminable. De comienzo a fin no hay interrupción, de manera que la energía discurre por nuestro cuerpo “como un gran río que fluye sin fin”.
- Buscar la quietud dentro del movimiento. Los practicantes de otras artes marciales creen que la habilidad consiste en saltar y agacharse. Agotan su chi, y después del ejercicio se quedan siempre sin fuerza. El Tai Chi usa la quietud para dirigir el movimiento; incluso cuando estamos en movimiento permanecemos tranquilos. Por lo tanto, al practicar las posturas, cuanto más lento mejor. Cuando uno va más despacio la respiración se vuelve lenta y se alarga, y el chi puede bajar al Tan-Tien, evitando de forma natural los efectos perjudiciales del pulso acelerado.
Aparte de estos puntos importantes del maestro Yang Chen-Lu habría que añadir algunas recomendaciones a tener en cuenta por los practicantes del Tai Chi:
§ Buena disposición interna al hacer los ejercicios: hay que dejar los problemas a un lado y sonreír desde el corazón. Alegres y relajados.
§ Dejarnos llevar por el movimiento sin contenerlo ni empujarlo.
§ Mentalmente debemos permanecer en una serenidad atenta y estar completamente en el momento presente, sintiendo todo nuestro cuerpo.
§ Ojos abiertos y relajados, con la vista al frente.
§ Mandíbula relajada y no apretada. La lengua debe tocar el paladar, junto a los incisivos superiores.
§ La respiración no debe forzarse en ningún caso. Lo correcto es hacer respiración abdominal, pero al principio podemos hacerlo normalmente. Ante todo debemos respirar suave y lentamente. El flujo respiratorio forma un círculo continuo, sin interrupción alguna entre inspiración y expiración.
§ La columna vertebral estará siempre derecha pero flexible.
§ En el vientre se encuentra el centro de gravedad y el centro vital (Tan-Tien en Chino). En este punto se originan todos los movimientos.
§ Las piernas estarán algo flexionadas, las rodillas no podrán sobrepasar la punta del pie, y éstos deberán abrirse y relajarse como si se extendieran en el suelo, nunca contraerse a modo de garra. Cuanto más seguro y confiado es el contacto con el suelo, mayor es la libertad para mover todo lo demás.
§ Aunque todas las horas son buenas para la práctica, la experiencia demuestra que la mejor hora es al amanecer. Otras buenas opciones son al llegar la medianoche o antes de la cena. De cualquier modo, la práctica en sí es ya importante, independientemente del momento en que se practique, siempre que se eviten las horas centrales del día (si lo practicamos al aire libre).
§ No es recomendable practicar Tai Chi durante la digestión de las comidas o con la vegija o intestinos llenos, ya que se pueden sentir molestias que hacen que la persona no pueda relajarse y concentrarse en sus movimientos.
§ Utilizaremos ropa amplia y cómoda, y un calzado plano y flexible.
§ Se recomienda practicar al aire libre, a ser posible en plena naturaleza, para poder recibir la energía de los árboles y donde el aire es más puro.
§ Tradicionalmente se aconseja empezar el Tai Chi en dirección Norte para alinearnos con el magnetismo del planeta, aunque se puede practicar en cualquier dirección. Muchos maestros empiezan en dirección Sur.